• Micaela Toret

Prójimo

Kedoshim > Vaikrá 19:1-20:27

Basta encender la televisión, la radio, leer algún periódico o revisar apenas un momento las redes sociales, para caer en la cuenta de una verdad inevitable: el mundo, nuestro mundo, está envuelto en una atmósfera de violencia y hostilidad constantes.


La injusticia social, la pobreza, los conflictos bélicos, las crisis económicas, la falta de fe, el destierro de D’s de la praxis social, todo contribuye a que las relaciones humanas estén debilitadas, los lazos sean frágiles y la confianza se vea cada vez más amenazada por la falta credibilidad que nos genera ver una sociedad que va de mal en peor, una sociedad devastada por la naturaleza propia del género humano.


En medio de esta trágica situación que ya nos es indiferente, porque “el mundo siempre fue así”, porque “los violentos son ellos”, porque “acá eso no pasa”, porque “y qué le vamos a hacer”; aún en medio de nuestra conciencia social cauterizada, emerge la ancestral enseñanza de la Torá cuya atemporalidad y actualización es milagrosamente increíble: “Amarás a tu prójimo como a vos mismo” (Vaikrá 19:18).


Tantas veces hemos escuchado este verso que a veces parece que lo hemos vaciado de su significación trascendental. De tanta repetición inconsciente hemos logrado trillar la letra sin poder acaso aproximarnos al verdadero alcance de esta asombrosa enseñanza de la Torá.

¿Qué significa, entonces, amar al prójimo? No queremos incurrir en eternas reflexiones filosóficas, sino solo concordar en esto: el amor no es mero sentimiento, sino una acción y una decisión basadas en el altruismo y el desinterés.


Si interpretamos la máxima bíblica como un mero “llevarse bien con los amigos”, no hemos entendido lo que realmente D’s demanda de nosotros: una entrega total, desinteresada, que no espera nada a cambio, que no le importa el quién, un amor como el que D’s tuvo para con nosotros.


Y no diremos que es fácil. Debemos luchar contra nosotros mismos, con nuestro amor propio exacerbado, con nuestro orgullo. Pero si estamos aferrados a la verdad eterna que hay en D’s, aprenderemos a caminar más fuera de nosotros mismos para caminar con los que están próximos a nosotros.


Hilel decía acerca de este pasaje: “Esta es toda la Torá, el resto es comentario”. Una vez a Yeshúa se le preguntó cuáles eran los mandamientos más importantes de la Torá, en los escritos de Mateo se registra esta respuesta (en clara consonancia con la sentencia del sabio Hilel):


Amarás al Señor tu D’s con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia. Este es el primer mandamiento y el más importante. Pero hay un segundo mandamiento que es parecido a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se resume toda la ley de Moisés y la enseñanza de los profetas.


La historia de la humanidad es la historia de la relación de las personas con D’s y de la relaciones que las personas establecen entre ellas. D’s nos demostró cómo era la expresión del amor más excelso y sublime; nosotros, seguro no podremos imitarlo con total acierto porque de carne somos, pero si nuestro intento es constante contribuiremos para bien a esta sociedad tan carente del amor y la gracia de D’s.

Para continuar profundizando en otros aspectos importantes de esta porción y ser parte del debate, te invitamos a nuestra clase de estudio semanal (Pardes) los lunes a las 20:00 h en nuestra comunidad.

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