• Mica

Milagros en el desierto: El maná del cielo

Beshalaj > Shemot 13:17 - 17:16


Aun cuando creemos que todo se encuentra en manos de D’’s, nos inclinamos a pensar que nuestro propio esfuerzo desempeña cierto papel en la provisión de nuestro sustento físico. (El Rebe)

El concepto de “sustento” está presente en esta porción, más que en otras, pues en Bashalaj sucede el milagro de la alimentación del pueblo judío con maná del cielo. Un alimento nuevo, un hecho que difícilmente podríamos imaginar, es la respuesta de D’’s ante el reclamo del pueblo por la comida.


Aunque sabemos y reconocemos que D’’s es el creador de todo lo que vemos, aunque cada shabat exaltemos su poderío, ¿se nos ocurre ante la necesidad pensar en la posibilidad de que D’’s invente un nuevo sistema de sustento? Eso mismo ocurrió en el desierto.


El pueblo reclamaba, estaba angustiado, preocupado y seguramente con algo de miedo ¿cómo iban a sustentarse? estaban en el desierto, lugar en el que no encontrarían los manjares que probaban en Egipto ¡qué difícil pensar que un banquete podría ser servido de la nada, o ver árboles frutales crecer como un milagro para su alimentación! después de todo D’’s ya había hecho cosas increíbles para sacarlos de Egipto. La verdad es que cualquiera de estas opciones podría haber sido una solución rápida y sencilla para D’’s ¿por qué eligió entonces darles el maná?.


Las respuestas son múltiples, la primera en la que puedo pensar es que D’’s no hace asistencialismo, no pretende que dependamos de él porque necesitamos cosas. Las soluciones rápidas nos evitan los procesos de aprendizaje que ayudan a nuestras almas a elevarse, impiden que adquiramos una conciencia mayor de nuestro Creador. La sustentación a través del maná era una solución que elevaría el alma de cada judío, no solo porque era un milagro en sí mismo, sino por todo lo que implicaba ese nuevo sistema de sustento (incluyendo las leyes de Shabat) así lo explica el Rebe:

Si la obtención del maná no hubiera requerido esfuerzo humano alguno, el pueblo lo habría calificado como un milagro aislado e irrelevante para la vida real. Al requerirse de ellos que recolectaran el maná, aprendían que el esfuerzo humano y las bendiciones de D’’s operan en forma conjunta.


El maná le había enseñado al pueblo judío que el verdadero sustento proviene del cielo, a pesar del esfuerzo físico que ellos debían realizar para juntarlo, en palabras del Rebe, aun cuando parezca que es el fruto de nuestra propia labor, en realidad se trata de un regalo de D’’s.


Ojalá que ante la necesidad podamos regresar a esta experiencia pasada del pueblo y miremos la situación desde una perspectiva diferente, ya que solo transitando la necesidad es posible ver que nuestro verdadero sustento,más allá de nuestros esfuerzos, proviene de Hashem, es un regalo divino.

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