• Mica

La fe de Iaakov, el amor de D’s

Vaishlaj > Bereshit 32:4-36:43

Cuando vivimos situaciones buenas y felices sabemos, sin duda, que son una bendición de parte de D’s pero cuando vivimos situaciones difíciles ¿sabemos que su presencia va con nosotros?

Iaakov fue un soñador por designio divino, aquellos momentos en los que su alma estaba oprimida por el miedo o la angustia, la Torá nos cuenta, en Vaietzé y Vaishlaj, que Iaakov soñaba. En el primer sueño (aquel de todos conocemos de los ángeles subiendo y bajando por las escaleras) D’s le revela algo grande, le muestra a través de una imagen compleja y celestial que no está solo y que aun en ese momento, en medio de un lugar desconocido y lejos de su casa, su presencia lo protegía.


Según la interpretación de Maimónides, la lucha con el ángel por una bendición también fue un sueño. Vemos en esta segunda ocasión un punto similar al anterior: Iaakov, en medio de un futuro encuentro con Esav, estaba asustado y temeroso. Sin embargo, Hashem lo vuelve a consolar trayéndole paz y quietud y además le permite obtener una bendición (el cambio de nombre) que implica redención: su pasado como engañador había sido perdonado por su arrepentimiento sincero, ya que había logrado mantenerse como un tzadik (justo) a pesar de todas las circunstancias difíciles que había vivido (vemos a través de toda la parashá el cambio de actitud de Iaakov y que a pesar de los engaños que recibió fue recto).


En un comienzo tenemos a un Iaakov que cometió errores y como consecuencia tuvo que huir con temor en el corazón. Luego tenemos otro Iaakov, que después de haber aceptado las consecuencias y enfrentado engaños dolorosos vuelve arrepentido, con gran carga en el corazón y con un crecimiento espiritual notable. Es sencillo empatizar con él, es sencillo pensarnos a nosotros mismos en esa actitud más de una vez. Por lo tanto, es reconfortante leer cómo D’s lo calma una y otra vez en medio de sus dificultades, no le evitó el turbulento viaje pero le hizo saber que su presencia iba con él.


A pesar de que podemos leer en Bereshit 28:15 la siguiente promesa de D’s a Iaakov: Mira, Yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas […], las cosas para él no fueron fáciles, pero D’s estaba con Iaakov y Iaakov estaba con D’s. La fe de Iaakov no dependía de una buena o mala circunstancia sino del amor de D’s que estaba con él a pesar de cualquier situación. Quizás nosotros no seamos soñadores por designio divino pero si miramos alrededor, seguramente descubriremos que D’s está con nosotros a pesar de todo, en pequeños detalles o en grandes cosas.


Ojalá que podamos experimentar esta realidad en nuestras vidas, que a pesar de atravesar por circunstancias difíciles que muchas veces no comprendemos confiemos en que D’s está con nosotros, pues así lo ha prometido nuestro Mashiaj:

[…] En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

Para continuar profundizando en otros aspectos importantes de esta porción y ser parte del debate, te invitamos a nuestra clase de estudio semanal (Pardes) los lunes a las 20:00 h en nuestra comunidad .

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