• Mica

Justicia, justicia perseguirás

Devarim > Deuteronomio 1:1 - 3:22


Tzión será redimida a través de la justicia; y los que retornen a ella, a través de la rectitud (Isaías 1:27)


Esta semana comenzamos la lectura de la primera porción del libro de Devarim (Deuteronomio), una porción especial porque se trata de las últimas palabras de Moshé en recordación de lo vivido hasta el momento para llamar al pueblo a la obediencia de la Torá. Al comienzo de la parashá, podemos leer acerca del nombramiento de los Jueces y recordar que su designación se realizó con el objetivo de que juzgaran con justicia los casos que despertaran rencillas entre el pueblo.


Moshé instó a los jueces a que considerasen su designación una obligación más que un honor. (Comentario de la Torá Emet)


Cuando leemos las instrucciones que D’s le da a los jueces para juzgar las distintas situaciones y pensamos en su actual aplicación, podemos llegar a pensar que son cuestiones que recaen solamente en los profesionales que trabajan con las leyes. Pero si nos detenemos a analizar un poco más estos versículos podemos descubrir que, en realidad, todos debemos obligatoriamente, perseguir la justicia. Tal acción podría ser considerada un testimonio viviente de la justicia de D’s en este mundo.


Entonces ¿quiénes participan en el proceso de garantizar la justicia ante cualquier situación emergente? Si prestamos atención, es necesario visualizar las dos partes en esta designación que no debemos olvidar: quienes acuden a los jueces en busca de una resolución justa y quienes aplican una sentencia basándose en las instrucciones dadas por D’s.


Proceder con justicia entonces es también acudir a personas sabias que puedan establecer una resolución recta ante una situación que no podamos o no sepamos resolver. Más de una vez nos encontramos en nuestra vida diaria de un lado o del otro, en situaciones que nos confrontan con otras personas o con nosotros mismos, y es cuando debemos hacer de la búsqueda de la justicia un ejercicio constante.


El versículo 17 del capítulo 1 nos dice: “La causa que sea demasiado dificultosa para Uds. (lit.: «de Uds.»), preséntenmela a mí y yo la escucharé”


La siguiente historia puede ilustrarnos una reflexión acerca de este versículo:

”Debes saber” dijo Najmánides a su hijo, “que siempre que uno pueda derivar placer de algo, estará dispuesto a recorrer distancias inimaginables al sólo efecto de hallarlo permitido, incluso si se tratase de algo netamente prohibido. Mi consejo, para cuando te encuentres en una encrucijada semejante, es que quites de la ecuación el elemento de tu beneficio personal, y sólo entonces evalúes ambas alternativas. Y sin duda, Hashem iluminará tu camino.”


Cuando en el proceso de actuar con rectitud, la situación se vuelva complicada debemos recordar que D’s está dispuesto a escuchar la causa. No nos dejemos “sobornar” por nuestros intereses personales o nuestro ego, recordemos que tenemos la obligación, más allá de nuestra voluntad, de perseguir la justicia.

Para continuar profundizando en otros aspectos importantes de esta porción y ser parte del debate, te invitamos a nuestra clase de estudio semanal (Pardes) los lunes a las 20:00 h en nuestra comunidad.

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